viernes, noviembre 27, 2009

hay un montón de gente borracha tirada en el suelo. todos lloran, yo lo llamo "cuento de navidad" pero mi maestro de pintura dice: "pare, adiós"

hay un montón de rumores acerca del verdadero sentido de la vida, todos apuntan a que la vida está aquí para demostrarse a sí misma que hay un camino largo por recorrer que no sirve para nada. no hay mucho que demostrar aparte de ello. los teólogos se alejan de la teología, los santos de la santidad, los chistes de fútbol no son bienvenidos en este planeta... pero ¿saben? hay algo que todavía funciona; la licuadora de mi casa, viene de hace tres o cuatro generaciones, es lindísima, es como gigante a dos velocidades, pesa más que mi refri, si estuviese limpia sería vintage, pero como está sucia como una mula después de hacer el amor, es sólo una baratija. hemos licuado de todo, desde gente muerta a gente viva. en mi familia no hay nadie que crea que la incineración es buena onda. la licuadora nos da momentos felices. hay quienes subestiman el amor que una licuadora puede proporcionarle a las personas, pero es casi como una religión, no necesitamos congregarnos a su alrededor porque su potente sonido alcanza cualquier rincón de la casona. tres pisos y el sótano cubiertos por un espantoso zumbido que ha estado siempre allí, tanto tiempo, tantas veces que, cuando por las mañanas la cocinera se levanta a hacer salsas para el desayuno, ya nadie se despierta, creo que solamente me ha despertado unas 6 veces, de más de 20,000 días que llevo existiendo. recuerdo todas esas interrupciones, casi siempre estaba soñando con guerreros de alguna dinastía china que no existió jamás que venían a mi casa a pedir comida porque iban a recorrer un largo camino. mis sueños son siempre muy parecidos...

la licuadora está a punto de morir, mis sueños también. los extranjeros que me abordan en sueños para preguntar cosas y con los que es dificilísimo comunicarse y que gastan todo mi sueño preguntando por una taquería cercana o por algún familiar muerto, me aburren. es una pérdida de esfuerzos, es peor que cualquier lucha, la lucha en sí, que se agita por seguir luchando pero no se deja preguntar porqués ni cómos.

adentro de todo ese sin sentido, con la licuadora prendida, con el tiempo aire de vida gastándose, el corazón latiendo a 80 por minuto, me encontraba yo, desnudo, corriendo en un parque, a las dos de la mañana. mi nana hacía licuados de mamey congelado para toda la familia de mi familia, unos 500 invitados. los carros se escuchaban a lo lejos y las parejitas nocturnas que se ocultan en las sombras vegetales hacían el amor disimuladamente, un bebé lloraba en una estufa, la mañana era tan nocturna como todo lo planeaba, y de pronto, me encontré con la respuesta a todas mis preguntas. era una hoja de contacto del examen de matemáticas que había hecho hacía seis o 15 semañas o años. los dientes me brillaban como nunca más, la maltodextrina machacaba mi alma. y entonces comprendí que no hay lugar como el hogar y así, comencé a construir lo que hoy es considerado el bache lleno de popó más grande de todo acopilco (que es mi segundo nolugar favorito después de rafael dónde).


lunes, noviembre 23, 2009

los lunes al sol, como lagartija con hernias en el alma.

hay momentos y lugares en los que uno no debería ponerse a postear; es como trabajar, pero al revés, también hay días que uno quiere escribir y no queda otra que cantar o decir lo que uno quiere. hoy les iba a contar una historia muy bella de cómo me reencontré con mi pasado glorioso pero me acordé que sólo había sido un deja-vú y de pasado no tenía más que la sensación. y así, me puse a buscar en lo que soy y lo que siento y me sentí poeta por un instante y las ñáñaras se apoderaron de mi baja espalda y bueno. cómo continuar con algo así.

le contaba a una linda chica que pronto será mi esposa (porque si no me caso me voy al infierno, aunque no esté de moda, me urge un bronceado pero no sé si muerto eso sirve) que cuando niño comencé a coleccionar timbres postales, todo empezó una tarde de verano en la que creí ser travieso por un instante y me fui de casa en casa abriendo buzones y tocando los timbres. carrera de inmediato, como alma en pena, mi abuela me caía bien en aquél entonces, era la época en que uno acostumbraba tener solamente una abuela por año. ahora tengo seis o siete, sé que he hablado demasiado de mi abuela, pero no tengo opción, sólo hablando de ellas uno puede deshacerse de la horrible sensación de haber salido indirectamente de ellas, me hubiera gustado tener un bigotazo como el suyo, de la primera, o la última abuela, pero yo no tomo hormonas.

saludos de parte del tri a toda la banda.

sábado, noviembre 21, 2009

...

mi obra maestra; el famoso cómic invisible:




















bellísimo.

miércoles, noviembre 18, 2009

pocas personas pueden resolver esta secuencia numérica... 1 2 4 7 90 3456 100000 23456789023 884848484844848484848484848484....

poca gente, también, sabe de mi vida secreta como espía del gobierno norcoreano en japón, y menos gente sabe que uno de mis hobbies es ir al sicólogo y enseñarle mis cómics. no para hacerle creer que estoy loco, es que es ciego.

en fin.

sábado, noviembre 07, 2009

tener los pies fríos se considera una falta de respeto en algunos países como en brasil donde la gente se saluda a veces tocándose los pies.

acabo de comprar el licuado de mamey más delicioso del mundo, tenía la cantidad exacta de mamey, de leche, de canela, de vainilla y de avena.

miércoles, noviembre 04, 2009

la gran desventaja de operarse los pies es que el karate no es igual sin las patadas.

pasé toda la secundaria escuchando mis discos viejos de timbiriche, mis hermanos pequeños no comprendían que la música nueva que escuchaban ellos era una porquería. los clásico de mi infancia, las raíces, lo que me conformaba desde dentro, era yo, puro, sin haberme pervertido, tranquilo, feliz, yo. ahora la gente se burla de mí porque sigo escuchando timbiriche... pero ¿qué voy a andar escuchando? ¿sus porquerías esas de espers o tv on the radio?