- ¡presente!
- aquí estoy...
cuando era un niño pequeño pensaba que alzar la mano y decir cualquier cosa menos "presente" cuando pasaban lista, era lo más simpático y maravilloso que existía, luego descubrí que era mejor hacer poesías con rimas asquerosas que no rimaban y semivulgaridades...
¿si las rosas son rojas y tu culo también... por qué no te lo lavas y la pinga por ai'?
Y unos días después, que lo mejor era convertir esas rimas en rap, y nombrar al insultado, los maestros, el director, aquellos que reprimían y coartaban nuestra libertad. También me burlaba de los feos y los chaparritos que reprobaban; yo pasé otra materia.
había un compita que me caía muy bien, pero era tontuelo y yo lo molestaba, luego todos lo molestaban y me hacía sentir culpable. ¡malditos ñoños!
este año fue lo peor del mundo en cuanto a haber hecho todo mal. sí lo hice todo mal y me he arrepentido a chorros.
a veces prefieres quedarte detrás de todos ellos. la secundaria apesta, los niños apestan más. el salón después del descanso tiene una barrera construída con el olor, para entrar hay que lavantar la cabeza, de sorpresa y aguantar la respiración, por piedad. descansar es imposible, es el eterno martilleo de la migraña, del estrés mal llevado, es que no se vale, los niños.
cuando salí de la secundaria no había aprendido nada, había sido dos años una escuela de puros hombres, y el último, que se hizo mixta, no había niñas en mi salón, la secundaria sólo sirve para aprender a interactuar con las mujeres y a mentirles y a escabullirse de todo lo que uno puede escabullirse. lo único que hacía era ponerme rojo como un tomate y correr. o dibujarles marcianos teniendo sexo en sus cuadernos de matemáticas de segundo.
estuve enamorado, sí. pero qué importa, las vacaciones acabaron con mi único amor. recuerdo que me gritaban desde un auto en movimiento "siraaaaakooooo" pero sin o. es bien feo saberse buscado pero no saber por quién, aunque intuir el por qué, no había otra razón en la secundaria; las niñas querían que las besaras para practicar, y luego toquetearte para acostumbrarse, los fines de semana tenían cita con pedófilos o con sus primos mayores. iu. pero ella quizá era diferente, quizá, porque sólo pude ver a través de sus ojos y eran tan bonitos que me entretuve un poco en la superficie...
terminaron las vacaciones, se me olvidó su nombre. ahora recuerdo Tania, pero quizá me estoy equivocando. no pasó nada, nunca, estoy hablando de mi cero aprendizaje. pero escribió en mi cuaderno de biología un garabato que tardé 4 años en descifrar, nada interesante: "Smile" con una gran ese atravesada, pero lo guardé, debe andar por allí.
si doy una vuelta me pierdo, me arriesgo... hay una sola carta que me arrepiento de no haber conservado. y ni siquiera recuerdo dónde se fue ni cómo. las demás las tiré o se mojaron, se las llevó el coraje o la lluvia. otras las guardo, las menos. algunas importantes, algunas con gran peso. pero el único escrito que debí atesorar, y que no recuerdo... hablaba del ritmo, de un destiempo. una fascinante explicación de como uno va surgiendo mientras otro allí se queda, y del destino, que no existe y si existiera... así sería. un error en el mundo de cuatro cuartos. se tenía que perder, misteriosamente, quizá me la robaron unos duendes gays, celosos, y constipados.
la secundaria terminó. ni una batalla ganada, no sé si sujeté a alguien de la mano. los únicos recuerdos son del cine y de los tianguis, mi tianguis favorito era uno donde yo no vendía nada. me encantaba pasear por allí; comprarme gorras, boinas, cadenas.
salí, a fin de cuentas, sin pena ni gloria, había dejado atrás toda mi vida y me aventuré a cambiarla. estuve apunto de ser atropellado y me asusté tanto que creí que se me había salido el alma. ¿ateo? por supuesto, pero no tanto como ahora.
me equivoqué, perdí el espíritu creativo y competitivo que tenía, me quedé con el bufón que gusta de hacer el ridículo y ser el centro de atención. ¿tenía otra opción? es fascinante. a veces podemos ser serios, pero acostúmbrate a que te hagan reír y es como matarte cuando fallan. fallar...
fallar un disparo es otra cosa, nunca me puse a dispararle a nadie, creo, espero... y no es que evites las miradas a la distancia o que frotes palma con palma al mirar al nuevo y la nueva que se cruzan en tu vida para darte de todo... menos amor.
la prepa me sirvió para hacer dos grandes amigos, pero yo todavía no sabía que era para eso y creía que servía para hacer caricaturas de los maestros y que llamaran a mis padres a la dirección. me divertí muchísimo escuchando a mi padre antirreligioso (en ese entonces, ahora es iluminado por cristo y fermín cuarto), las quejas y reclamos de la directora siempre fueron chistosos, mi padre la hacía enojar hablando de perdón y misericordia, de poner la otra mejilla.
ahora que lo pienso mi prepa era bien fresa, pero mediocre, no importa, me la pasé bien bonito. teníamos un asta bandera en el patio y vendían donas de nuez. había kinder, primaria, secundaria y nosotros, lo peor, eso no debería pasar.
ya que esto comenzó de algún modo como un recuento amoroso, sacaré las cuentas de ese entonces; más batallas perdidas, de las que no sabía que estaba perdiendo, por buscar en los lugares correctos por relaciones incorrectas. el período que uno pasa en la preparatoria, también es de ensayo y error, no es tan terrible equivocarse, porque uno se equivoca, pero mientras menos te equivoques, es peor, porque no aprendes nada.
las únicas poesías que recuerdo, son llamadas por teléfono, con alguien quien nunca se atrevió a salir conmigo, quizá por los tamaños. me sonrojaba, me dijo cosas que nadie me había dicho como que quería verme en cueros o que se le antojaba dormir abrazada a mis cachetes. por su culpa perdí todas las otras batallas. uno aprende a entusiasmarse, pero no es tan fácil manejar el rechazo. de su constante invitación al amor que nunca se atrevía a concretar, me alejé para hacer de mi vida amorosa el desastre más horrible del mundo, comencé a detestar la posibilidad de sexo, estaba a un paso de rendirme, de hacerme asexual, pero por fortuna, terminó la preparatoria y todos desaparecieron, como la espuma de una ola se desaparece en el mar, o como el olor de un pedo desaparece... lento y doloroso, pero se va.
terminar la prepa fue terrible, me sentí bien, libre, y me dediqué a serlo, no entré a la escuela de inmediato y me dediqué todo un año a servir a la hueva y al amor. conseguí algo, todavía no sé que es. pero pasó más o menos así:
viví, besé me harté, morí, comí helado... cultivé mi amor por las palabras moradas y azules, y todos en la calle me gritaban loca, y unos hombres vestidos de blanco me dijeron ven. me aburrí, y bajó del cielo un ángel vestido de negro, con pantalones de cuero, apretados, estoperoles, anillos, picos por todos lados, la mirada triste, una botas que pesaban dos veces lo que pesaba ella en su angelical vuelo. llegó y me pateó las bolas, me mordió el cuello, me sangró el brazo. era sin duda el amor de mi vida, sólo que yo estaba viviendo esa otra vida prestada de la que no sé si les he hablado o les hablaré... la conocí por allí, hablamos, nos caímos bien, me gustó muchísimo. era toda la belleza en una sola mujer, tenía la nariz más perfecta que había visto. en sus ojos encontré una vez, o dos, esa mirada que no volví a buscar, no será necesario encontrarle. vivir para ella fue muy extraño, compré mi vida, que era un papelito diminuto, y la deslicé debajo de su puerta. ella respondió la carta con instrucciones precisas de cómo desplazarme por el terreno que juntos construíamos. me explico... la conocí y no supe qué hacer, ella me lo fue diciendo todo. hubo un día en el que nos extrañamos mucho. ella volvió de francia y yo me perdí en un pasado glorioso.
al final no pasó nada. todo se volvió polvo, sufrí, sí, pero gracias a mi cinismo desesperado y a aferrarme a ella, encontré, lo que poco tiempo más tarde llamaría "el amor" también se acabó. y a cada rato regresa para hacer de las suyas. y a veces deseo que se acabe pronto, para hacer algo de provecho con mi vida.
¿si las rosas son rojas y tu culo también... por qué no te lo lavas y la pinga por ai'?
Y unos días después, que lo mejor era convertir esas rimas en rap, y nombrar al insultado, los maestros, el director, aquellos que reprimían y coartaban nuestra libertad. También me burlaba de los feos y los chaparritos que reprobaban; yo pasé otra materia.
había un compita que me caía muy bien, pero era tontuelo y yo lo molestaba, luego todos lo molestaban y me hacía sentir culpable. ¡malditos ñoños!
este año fue lo peor del mundo en cuanto a haber hecho todo mal. sí lo hice todo mal y me he arrepentido a chorros.
a veces prefieres quedarte detrás de todos ellos. la secundaria apesta, los niños apestan más. el salón después del descanso tiene una barrera construída con el olor, para entrar hay que lavantar la cabeza, de sorpresa y aguantar la respiración, por piedad. descansar es imposible, es el eterno martilleo de la migraña, del estrés mal llevado, es que no se vale, los niños.
cuando salí de la secundaria no había aprendido nada, había sido dos años una escuela de puros hombres, y el último, que se hizo mixta, no había niñas en mi salón, la secundaria sólo sirve para aprender a interactuar con las mujeres y a mentirles y a escabullirse de todo lo que uno puede escabullirse. lo único que hacía era ponerme rojo como un tomate y correr. o dibujarles marcianos teniendo sexo en sus cuadernos de matemáticas de segundo.
estuve enamorado, sí. pero qué importa, las vacaciones acabaron con mi único amor. recuerdo que me gritaban desde un auto en movimiento "siraaaaakooooo" pero sin o. es bien feo saberse buscado pero no saber por quién, aunque intuir el por qué, no había otra razón en la secundaria; las niñas querían que las besaras para practicar, y luego toquetearte para acostumbrarse, los fines de semana tenían cita con pedófilos o con sus primos mayores. iu. pero ella quizá era diferente, quizá, porque sólo pude ver a través de sus ojos y eran tan bonitos que me entretuve un poco en la superficie...
terminaron las vacaciones, se me olvidó su nombre. ahora recuerdo Tania, pero quizá me estoy equivocando. no pasó nada, nunca, estoy hablando de mi cero aprendizaje. pero escribió en mi cuaderno de biología un garabato que tardé 4 años en descifrar, nada interesante: "Smile" con una gran ese atravesada, pero lo guardé, debe andar por allí.
si doy una vuelta me pierdo, me arriesgo... hay una sola carta que me arrepiento de no haber conservado. y ni siquiera recuerdo dónde se fue ni cómo. las demás las tiré o se mojaron, se las llevó el coraje o la lluvia. otras las guardo, las menos. algunas importantes, algunas con gran peso. pero el único escrito que debí atesorar, y que no recuerdo... hablaba del ritmo, de un destiempo. una fascinante explicación de como uno va surgiendo mientras otro allí se queda, y del destino, que no existe y si existiera... así sería. un error en el mundo de cuatro cuartos. se tenía que perder, misteriosamente, quizá me la robaron unos duendes gays, celosos, y constipados.
la secundaria terminó. ni una batalla ganada, no sé si sujeté a alguien de la mano. los únicos recuerdos son del cine y de los tianguis, mi tianguis favorito era uno donde yo no vendía nada. me encantaba pasear por allí; comprarme gorras, boinas, cadenas.
salí, a fin de cuentas, sin pena ni gloria, había dejado atrás toda mi vida y me aventuré a cambiarla. estuve apunto de ser atropellado y me asusté tanto que creí que se me había salido el alma. ¿ateo? por supuesto, pero no tanto como ahora.
me equivoqué, perdí el espíritu creativo y competitivo que tenía, me quedé con el bufón que gusta de hacer el ridículo y ser el centro de atención. ¿tenía otra opción? es fascinante. a veces podemos ser serios, pero acostúmbrate a que te hagan reír y es como matarte cuando fallan. fallar...
fallar un disparo es otra cosa, nunca me puse a dispararle a nadie, creo, espero... y no es que evites las miradas a la distancia o que frotes palma con palma al mirar al nuevo y la nueva que se cruzan en tu vida para darte de todo... menos amor.
la prepa me sirvió para hacer dos grandes amigos, pero yo todavía no sabía que era para eso y creía que servía para hacer caricaturas de los maestros y que llamaran a mis padres a la dirección. me divertí muchísimo escuchando a mi padre antirreligioso (en ese entonces, ahora es iluminado por cristo y fermín cuarto), las quejas y reclamos de la directora siempre fueron chistosos, mi padre la hacía enojar hablando de perdón y misericordia, de poner la otra mejilla.
ahora que lo pienso mi prepa era bien fresa, pero mediocre, no importa, me la pasé bien bonito. teníamos un asta bandera en el patio y vendían donas de nuez. había kinder, primaria, secundaria y nosotros, lo peor, eso no debería pasar.
ya que esto comenzó de algún modo como un recuento amoroso, sacaré las cuentas de ese entonces; más batallas perdidas, de las que no sabía que estaba perdiendo, por buscar en los lugares correctos por relaciones incorrectas. el período que uno pasa en la preparatoria, también es de ensayo y error, no es tan terrible equivocarse, porque uno se equivoca, pero mientras menos te equivoques, es peor, porque no aprendes nada.
las únicas poesías que recuerdo, son llamadas por teléfono, con alguien quien nunca se atrevió a salir conmigo, quizá por los tamaños. me sonrojaba, me dijo cosas que nadie me había dicho como que quería verme en cueros o que se le antojaba dormir abrazada a mis cachetes. por su culpa perdí todas las otras batallas. uno aprende a entusiasmarse, pero no es tan fácil manejar el rechazo. de su constante invitación al amor que nunca se atrevía a concretar, me alejé para hacer de mi vida amorosa el desastre más horrible del mundo, comencé a detestar la posibilidad de sexo, estaba a un paso de rendirme, de hacerme asexual, pero por fortuna, terminó la preparatoria y todos desaparecieron, como la espuma de una ola se desaparece en el mar, o como el olor de un pedo desaparece... lento y doloroso, pero se va.
terminar la prepa fue terrible, me sentí bien, libre, y me dediqué a serlo, no entré a la escuela de inmediato y me dediqué todo un año a servir a la hueva y al amor. conseguí algo, todavía no sé que es. pero pasó más o menos así:
viví, besé me harté, morí, comí helado... cultivé mi amor por las palabras moradas y azules, y todos en la calle me gritaban loca, y unos hombres vestidos de blanco me dijeron ven. me aburrí, y bajó del cielo un ángel vestido de negro, con pantalones de cuero, apretados, estoperoles, anillos, picos por todos lados, la mirada triste, una botas que pesaban dos veces lo que pesaba ella en su angelical vuelo. llegó y me pateó las bolas, me mordió el cuello, me sangró el brazo. era sin duda el amor de mi vida, sólo que yo estaba viviendo esa otra vida prestada de la que no sé si les he hablado o les hablaré... la conocí por allí, hablamos, nos caímos bien, me gustó muchísimo. era toda la belleza en una sola mujer, tenía la nariz más perfecta que había visto. en sus ojos encontré una vez, o dos, esa mirada que no volví a buscar, no será necesario encontrarle. vivir para ella fue muy extraño, compré mi vida, que era un papelito diminuto, y la deslicé debajo de su puerta. ella respondió la carta con instrucciones precisas de cómo desplazarme por el terreno que juntos construíamos. me explico... la conocí y no supe qué hacer, ella me lo fue diciendo todo. hubo un día en el que nos extrañamos mucho. ella volvió de francia y yo me perdí en un pasado glorioso.
al final no pasó nada. todo se volvió polvo, sufrí, sí, pero gracias a mi cinismo desesperado y a aferrarme a ella, encontré, lo que poco tiempo más tarde llamaría "el amor" también se acabó. y a cada rato regresa para hacer de las suyas. y a veces deseo que se acabe pronto, para hacer algo de provecho con mi vida.






